SE ARMÓ LA BRONCA EN LA VECINDAD DEL DINERO!
- Redaccion peligrosa

- hace 1 día
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Pues ahora sí que el comal le gritó tiznada a la olla… y vaya que en Tlaxcala el humo político ya tiene más hollín que cocina de fondita de carretera.
Resulta que el fin de semana aterrizó en tierras tlaxcaltecas ni más ni menos que la exsecretaria federal y eterna sobreviviente política, Rosario Robles, quien vino muy campante a organizar a la militancia priista rumbo al 2027… pero de paso también le aventó tremendo cocolazo político a la gobernadora Lorena Cuéllar.
Y es que Rosario, con esa sonrisa de “yo ya sobreviví al infierno mediático”, prácticamente le dijo en su cara que ni en el comité de padres de familia de la primaria más olvidada del estado quieren una presidenta con encuestas tan bajas.
¡Zas! Directo al orgullo político.
Porque según los números que presumió la exfuncionaria, la aprobación de Lorena ronda apenas el 29 por ciento… y eso ya es terreno pantanoso. Peor todavía cuando empiezan las comparaciones nacionales y la colocan abajo de mandatarios que ya son meme político ambulante.
Pero aquí es donde la historia se pone digna de telenovela de horario nocturno. Porque quien lanzó la piedra tampoco trae precisamente las manos limpias de ceniza política. Rosario Robles fue símbolo nacional de la llamada Estafa Maestra, pasó más de tres años en prisión preventiva y durante años fue exhibida como la gran villana del sexenio pasado.
Sin embargo, jurídicamente la historia terminó siendo mucho más compleja de lo que se contó en televisión. Tribunales determinaron que varias acusaciones no pudieron sostenerse completamente y sus abogados argumentaron que hubo más espectáculo mediático que pruebas contundentes. O sea… Rosario salió de prisión diciendo prácticamente: “me quemaron en la plaza pública, pero nunca pudieron cocinarme la sentencia completa”.
Y ahí fue donde muchos en Morena empezaron a tragarse las palabras.
Porque mientras Rosario señalaba las bajas encuestas y el desgaste político del gobierno estatal, en Tlaxcala tampoco cantan mal las rancheras administrativas.
La Auditoría Superior de la Federación ha venido acumulando observaciones millonarias desde prácticamente el arranque del sexenio de Lorena Cuéllar. Y aquí vienen los números que ya empiezan a provocar sudor frío en más de una oficina gubernamental.
ENTRE 2 MIL 100 MILLONES Y HASTA 3 MIL MILLONES DE PESOS EN OBSERVACIONES Y RECURSOS PENDIENTES DE ACLARACIÓN
El cálculo político y administrativo sale de varios ejercicios fiscales observados:
2021 → alrededor de 1,396 millones de pesos observados.
2022 → aproximadamente 417 millones.
2023 → entre 500 y 850 millones pendientes de aclaración.
2024 → más de 25 millones detectados inicialmente.
Y aunque jurídicamente no todo eso significa desvío comprobado o delito consumado, políticamente el impacto ya está encima de la mesa.
Porque entre auditorías, observaciones, recursos sin comprobar y expedientes abiertos, el gobierno estatal carga una olla bastante tiznada administrativamente hablando.
Claro, también hay que decirlo: muchas observaciones siguen en proceso de solventación, otras corresponden parcialmente a administraciones anteriores y hasta este momento no existe una sentencia firme contra la gobernadora.
Pero en política moderna el problema no siempre es la sentencia… el problema es la sospecha permanente.
Porque mientras el gobierno insiste en presumir programas sociales, obras y resultados, la oposición ya encontró el filón perfecto para golpear rumbo al 2027. Cada informe de auditoría ya parece capítulo nuevo de serie policiaca administrativa.
Y entonces la escena se vuelve casi surrealista: Rosario Robles, perseguida durante años por corrupción mediática y judicial, llega a Tlaxcala a cuestionar a una administración que ahora también enfrenta montañas de observaciones financieras.
Es como ver a dos pasajeros del Titanic peleándose por quién tenía el salvavidas más limpio mientras el barco ya venía tronando por abajo.
Porque al final, entre conferencias, auditorías y discursos, el ciudadano sigue esperando lo más básico: seguridad, transparencia y que el dinero público deje de convertirse en rompecabezas contable.
Y mientras los políticos se avientan carpetas y expedientes como tortillas recién salidas del comal, en la calle la gente ya no pregunta quién es inocente… sino quién logró esconder mejor el humo de la cocina política.
Porque en Tlaxcala, cuando las encuestas se desploman y las auditorías se acumulan, hasta las comadres terminan sacándose los trapitos al sol enfrente de todos.
Informó Chema Méndez para ObjetivoAM 1370 y Peligrosa Radio 1370 AM.
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