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LOS MATACHINES DEL PODEREL FEMINISMO DE UTILERÍA

hace 15 minutos
3 min de lectura

LOS MATACHINES DEL PODER

EL FEMINISMO DE UTILERÍA

Hay gobiernos que presumen ser feministas…

Y hay gobiernos que, cuando una mujer se atreve a levantar la voz contra un poderoso, parecen descubrir que el feminismo tiene horario de oficina.

Bienvenidos a Tlaxcala, donde el discurso puede ser morado, pero el poder… sigue siendo bastante machista.

Porque resulta que tenemos un gobierno encabezado por una mujer.

¡Sí, señoras y señores!

Una gobernadora.

Una administración que habla de igualdad, derechos, empoderamiento y protección para las mujeres.

Pero allá abajo, en los municipios, algunas mujeres que también llegaron al poder por elección popular están denunciando que ejercer el cargo puede convertirse en una auténtica carrera de obstáculos.

Y no precisamente de atletismo.

En Santa Cruz Tlaxcala, la exsíndica Petra Ramírez Meneses acusa al presidente municipal Omar Maldonado Tetlalmatzi y a otros integrantes del Ayuntamiento de presuntos actos de violencia política en razón de género, hostigamiento institucional y obstáculos para desempeñar sus funciones.

La historia terminó con su renuncia al cargo y con procedimientos ante las autoridades electorales.

Pero no se preocupen…

Seguramente solamente fue una pequeña diferencia administrativa.

De esas que en política se resuelven con una sonrisa, una foto y un “ya no estés sensible”.

Y luego aparece Totolac.

Ahí, Patricia Hernández Lima, presidenta de comunidad de San Miguel Tlamahuco, acusa al alcalde Benjamín Atonal Conde de presunta violencia política en razón de género.

Y aquí empieza el espectáculo.

Porque cuando una mujer denuncia violencia política, pareciera que algunos funcionarios inmediatamente se convierten en expertos en administración municipal, reglamentos, procedimientos y cualquier cosa que permita evitar hablar del problema de fondo.

¡Qué coincidencia!

El Tribunal Electoral de Tlaxcala tiene además antecedentes de diversos expedientes relacionados con violencia política contra las mujeres.

Y cuidado: algunos casos no fueron acreditados.

Pero otros sí.

Hay resoluciones en las que el Tribunal determinó la existencia de violencia política de género y ordenó sanciones, capacitación y medidas de reparación.

Entonces no estamos hablando de una novela de sobremesa.

Hay expedientes.

Hay tribunales.

Hay resoluciones.

Y hay mujeres diciendo: “¡Aquí está pasando algo!”

Ahora viene la pregunta incómoda para la gobernadora Lorena Cuéllar:

¿De qué sirve encabezar un gobierno de mujeres si las mujeres que ejercen el poder en los municipios tienen que pelear contra el propio sistema para poder ejercerlo?

Porque gobernar para las mujeres no consiste únicamente en inaugurar oficinas, entregar reconocimientos y tomarse fotografías con discursos de igualdad.

El verdadero feminismo gubernamental se demuestra cuando una mujer poderosa denuncia a otro poderoso.

Ahí se acaba la ceremonia.

Ahí se acaba el aplauso.

Ahí empieza la prueba.

Porque si el mensaje es “las mujeres pueden llegar al poder”, pero cuando llegan tienen que soportar hostigamiento, bloqueos, descalificaciones o exclusión…

Entonces no tenemos empoderamiento.

Tenemos decoración institucional.

Y ya sabemos que en Tlaxcala hasta las oficinas pueden ser muy bonitas por fuera mientras por dentro nadie quiere abrir la puerta.

Así que, gobernadora, la pregunta queda servida:

¿Tenemos un gobierno feminista…

o solamente un gobierno con feminismo de utilería?

Porque mientras las campañas hablan de igualdad, algunas mujeres en los municipios parecen estar jugando otro deporte:

Sobrevivir al poder.

Y eso, señoras y señores, no se arregla con un boletín de prensa.

Se arregla haciendo que las instituciones funcionen.

Porque si hasta las mujeres que llegaron al poder tienen que pedir permiso para ejercerlo…

Entonces algo está profundamente podrido en el reino de los matachines.

Informó Chema Méndez para ObjetivoAM y Peligrosa Radio.

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