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“La que se fue por la puerta de atrás… y el que firmó por la de enfrente”

hace 11 minutos
2 min de lectura

MATACHINES DEL PODER

“La que se fue por la puerta de atrás… y el que firmó por la de enfrente”(Aprox. 4 minutos, ~600 palabras)

Muy buenos días, tlaxcaltecas. Aquí, en Matachines del Poder.

(pausa)

Se nos cayó la presidenta del árbitro. Guadalupe Taddei, la que presidía el INE, anunció el domingo que renuncia. Y lo más bonito: el propio INE publicó el comunicado… y lo borró. ¡Veinte minutos le duró el valor! Ni los mensajes de la ex se borran tan rápido.

(pausa, risa breve)

¿Y por qué se va? Porque el chofer de la presidenta aparece como apoderado de Corporativo Zeg, una empresa que le vende material electoral al mismo INE. Así como lo oyen: el que le abría la puerta de la camioneta, firmando por la empresa que le vende las urnas. Ella dice que “jamás fue su chofer”, que nomás estaba “adjudicado a presidencia”. Ah, bueno. Entonces ya todo claro. Es que no manejaba, nomás lo traían de adorno.

(pausa)

Según reportes, la UIF investigó a esas empresas por presuntos vínculos con el crimen organizado. Presuntos, que quede claro. Y reportajes dicen que el dueño del grupo organizaba fiestas para la presidenta, con funcionarios invitados. Y claro: en la fiesta se brinda, y en la oficina se firma.

(pausa)

Y ahora, Tlaxcala. Porque aquí no estamos a salvo de nada.

De acuerdo con documentos atribuidos al propio Instituto Tlaxcalteca de Elecciones, en abril de 2025 el ITE entregó, por adjudicación directa, más de doce millones y medio de pesos a Formas Finas y Materiales. Esa empresa aparece en reportajes como parte de la red empresarial de los hermanos Hernández Casillas, los mismos del escándalo. Ojo: no es Zeg, es otra empresa del grupo. Pero es la misma familia, el mismo negocio y la misma costumbre: el contrato directo, sin concurso, sin muchos testigos.

(pausa larga)

Entonces, señor Emanuel Ávila González, presidente del ITE, que usted presidía el instituto cuando se firmó ese contrato. Aquí van las preguntas, sin adornos, y las respondemos al aire cuando quiera:

Uno. ¿Por qué adjudicación directa y no licitación? ¿Qué urgencia justificaba doce millones y medio sin competencia?

Dos. ¿Cuántas empresas cotizaron? ¿O fue una sola, como en las bodas de pueblo, donde hay un solo mariachi?

Tres. ¿Quién firmó, quién evaluó y quién dio el visto bueno?

Cuatro. ¿Sabía usted, o su equipo, de los señalamientos contra el grupo empresarial de esa proveedora?

Y cinco. ¿Cuánto en total le ha pagado el ITE a esa empresa en todos estos años? Que lo diga con cifras, no con comunicados que se borran.

(pausa)

Porque, damas y caballeros, el que vigila las elecciones es un soberano al que todos le debemos obediencia. Pero un soberano que nadie vigila, ¿quién nos garantiza que no se convierta en el lobo de todos contra todos? Si el árbitro compra los silbatos a los amigos, ¿cómo confiamos en el partido?

(pausa, tono más seco)

Y ojo: con elecciones en 2027, con candidaturas, paridad y el ITE decidiendo hasta quién puede ser candidato, lo mínimo que pide Tlaxcala es que quien organiza la elección tenga las manos y los contratos más limpios que el cristal.

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