"La pedrada de Zacatelco"
- Redaccion peligrosa

- hace 1 día
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Buenas, buenas, mi querido auditorio. Agárrense, porque hoy los Matachines del Poder traen crónica de sangre... política, aclaro, que la otra la dejamos para la nota roja.
Resulta que en este reino donde todos se dicen hermanos hasta que huele a 2027, a la señora gobernadora Lorena Cuéllar le sangró la boca. No de un golpe, no señor: de una pedrada. Una pedrada política, certera, de esas que no dejan moretón pero sí dejan viuda a una sucesión. ¿Y quién la lanzó? Nada menos que la diputada Blanca Águila Lima, con todo y su Red BAL, que en asamblea en Zacatelco se formó, levantó la mano y dijo fuerte y claro: nosotros vamos con la senadora Ana Lilia Rivera.
Ahí está el detalle. Porque mientras en palacio se soñaba con heredar la corona en paz, la delegada de la sección 27 del sindicato de salud juntó a sus trabajadores, abrió el templete y le entregó el respaldo a la senadora. Y Ana Lilia, agradecida, soltó aquello de que es difícil que dos mujeres de trincheras confrontadas coincidan... pero que cuando hay causa común, se encuentran. Traducción del náhuatl político: la puerta de palacio ya no es la única puerta.
Porque en la selva del poder no hay lealtades: hay apetitos. El estado natural de la política tlaxcalteca es la guerra de todos contra todos, y los pactos duran lo que dura el miedo al soberano. Cuando la espada ya no asusta, cada lobo agarra su rebaño y se lo lleva al monte. Eso fue Zacatelco: la primera manada saliendo del corral.
Y aquí viene lo sabroso. Apenas tronó la pedrada, palacio sacó la chequera y en medios pagados nos recetó un sermón bellísimo: que el personal sanitario debe gozar de "total autonomía", que los médicos tienen su Carta de Derechos, que las Condiciones Generales de Trabajo los protegen, y que —óiganlo bien— a ningún trabajador se le puede obligar a participar en actividades partidistas ni alinearse a intereses específicos. ¡Bravo! Hermoso. Enmarcable. Nada más que uno se pregunta: ¿y esa clase de derecho laboral quién la pidió? Porque cuando el gobierno paga para jurar que no obliga a nadie, es que alguien anda diciendo lo contrario. Explicación no pedida, mis amigos, acusación manifiesta.
Porque circulan señalamientos —en redes, en pasillos, en cafés de Apizaco— de que a trabajadores del gobierno estatal se les estaría "invitando" con carácter de obligatorio a arropar al ahora precandidato Alfonso Sánchez García, ese que fue ungido —dicen— en aquel acto masivo que medio Tlaxcala leyó como destape, y del que doña Lorena, cuando le preguntaron, ni sí, ni no, ni todo lo contrario. El precandidato jura que no anda en actos anticipados, no hay expediente en el ITE... todavía. Pero si aparece un oficio, una lista de asistencia, una foto georreferenciada, aquí se la leemos completita, con santo y seña.
El saldo es este: la gobernadora quería sucesión de cristal y le salió sucesión de pedernal. Blanca Águila ya escogió bando, Ana Lilia ya recibió el ramo, el precandidato camina, saluda y sonríe como si anduviera en campaña sin andar, y palacio paga planas para presumir la libertad de los mismos trabajadores que —dicen las malas lenguas— andan acarreando. El leviatán descubre que sin miedo no hay contrato que aguante.
Tlaxcala, 2026: donde las piedras no se avientan con la mano... se avientan con asambleas.
Informó Chema Méndez, para Objetivo A



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