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DIVERSIÓN, TARJETAS Y DEMASIADAS PREGUNTAS

LOS MATACHINES DEL PODER 🎭 | ATRACCIONES ROCA: DIVERSIÓN, TARJETAS Y DEMASIADAS PREGUNTAS

Buenas noches, queridos lectores de Los Matachines del Poder. 🎭

Esta vez no vamos a cargar contra el Ayuntamiento. El reflector está puesto directamente sobre los juegos mecánicos de Atracciones Roca, porque una cosa es llevar diversión a una feria y otra muy distinta es dejar a las familias con dudas sobre seguridad, precios y trato.

Todo comenzó cuando una señora salió lastimada después de utilizar uno de los juegos mecánicos.

Y a partir de ese incidente comenzaron a surgir más quejas de padres de familia y asistentes.

Cables que, según algunos usuarios, están en malas condiciones. Preocupación por posibles descargas cuando llueve. Precios que no siempre serían suficientemente claros. Operadores que presuntamente consumen bebidas alcohólicas durante su jornada y, además, inconformidades por el trato que reciben algunos usuarios.

Aquí tenemos que hacer una precisión: son señalamientos ciudadanos que deben ser investigados y comprobados por las autoridades competentes.

Pero cuando las quejas empiezan a multiplicarse, la pregunta resulta inevitable:

¿Quién está revisando los juegos?

Porque hablamos de niños, jóvenes y familias que se suben a estructuras mecánicas a varios metros del suelo.

Y entonces aparece el famoso sistema de tarjetas.

Para subir, tienes que comprar una tarjeta.

Cargas dinero.

Utilizas los juegos.

¿Te sobran unos pesos?

¡Ahí empieza la novela! 🎭💳

Usuarios aseguran que no siempre reciben cambio y que el saldo restante tampoco es reembolsado.

Entonces uno pregunta:

¿La tarjeta fue creada para facilitarle la vida al consumidor o para hacer que el dinero sobrante termine quedándose en la empresa?

Si existe una política de no reembolso, debe estar claramente informada antes de que el consumidor cargue su dinero.

No después.

No cuando el niño ya está formado para subir.

Y tampoco debería existir confusión sobre cuánto cuesta cada atracción.

Porque el consumidor tiene derecho a conocer el precio antes de pagar.

Y hablando de niños, también hay padres que aseguran haber observado algo bastante peculiar:

Cuando hay poca gente, algunos operadores serían más flexibles con las restricciones de edad.

Pero cuando aumenta la demanda, entonces aparecen las reglas.

¡Qué maravilla!

Parece que la edad permitida depende de cuánta fila haya.

Pero la seguridad no puede funcionar así.

Si un niño no cumple con los requisitos de una atracción, no debe subir, haya diez personas o quinientas.

Punto.

Y llegamos al asunto más delicado:

la electricidad.

Hay padres de familia que han expresado preocupación por cables y conexiones que consideran deteriorados, además de señalamientos sobre posibles “toques” cuando llueve.

Esto no es un asunto para tomar a broma.

Si existe una denuncia sobre una instalación eléctrica potencialmente peligrosa, debe revisarse inmediatamente.

Porque un juego mecánico no es una instalación cualquiera.

Aquí un error puede tener consecuencias graves.

Y también existe otro señalamiento que debe investigarse: que algunos operadores presuntamente consumen bebidas alcohólicas mientras trabajan.

No estamos diciendo que todos lo hagan.

Pero si un operador estuviera bajo los efectos del alcohol mientras maneja una atracción, sería absolutamente inaceptable.

Quien opera un juego mecánico tiene bajo su responsabilidad la vida y seguridad de quienes están arriba.

No puede existir margen para la improvisación.

Y ahora viene la pregunta que incomoda:

¿Dónde está PROFECO?

Porque si los consumidores están señalando problemas con precios, tarjetas, saldos, cambios y reembolsos, lo lógico sería que existiera una verificación.

¿Se revisaron los precios?

¿Están correctamente exhibidos?

¿Se verificó el sistema de tarjetas?

¿Se informó al consumidor sobre los reembolsos?

¿Se levantaron quejas?

¿Hubo inspección?

Porque si la hubo, que se informe.

Y si no la hubo, también queremos saber por qué.

Y esto no es un ataque contra el Ayuntamiento.

La crítica es hacia el servicio que ofrece una empresa privada.

Huamantla tiene una feria de enorme tradición e importancia.

Por eso la pregunta es perfectamente válida:

¿Los juegos mecánicos contratados están realmente a la altura de una feria como la de Huamantla?

Porque si las familias pagan precios importantes, lo mínimo que merecen es seguridad, mantenimiento, transparencia y buen trato.

Y tampoco podemos ignorar los antecedentes públicos de Atracciones Roca.

En 2024, durante la Feria Nacional Potosina, una mujer murió después de caer de una rueda de la fortuna operada por la empresa. Posteriormente, Protección Civil de San Luis Potosí señaló que no recomendaría volver a contratarla y se reportaron revisiones y clausuras de otras atracciones por inconsistencias.

También existen antecedentes periodísticos de incidentes y revisiones en otras entidades, así como denuncias de consumidores relacionadas con el sistema de tarjetas y cobros en Tabasco.

Esto no significa que todos los juegos instalados en Huamantla sean inseguros.

Pero sí significa que existen antecedentes suficientes para exigir una supervisión rigurosa.

Y aquí está la esencia del asunto:

No queremos quitarle la diversión a la feria.

Queremos que los niños puedan divertirse sin que sus padres tengan que preguntarse si el juego está correctamente mantenido.

Queremos precios claros.

Queremos operadores responsables.

Queremos instalaciones seguras.

Queremos saber qué ocurre con el dinero que queda en las tarjetas.

Y queremos que las reglas sean iguales para todos.

Porque una feria de primer nivel merece servicios de primer nivel.

No juegos que, según las quejas de algunos asistentes, parezcan funcionar bajo la filosofía de:

“Súbase primero y reclame después”.

Atracciones Roca tiene todo el derecho de responder.

Y si todo está en regla, perfecto.

Que lo demuestre.

Que muestre sus revisiones.

Que explique sus protocolos.

Que aclare sus precios.

Que explique el funcionamiento de sus tarjetas y los mecanismos de reembolso.

Porque cuando se trata de juegos mecánicos, la seguridad no puede depender de la suerte.

La feria termina.

Las luces se apagan.

Los juegos se desmontan.

Pero una lesión grave no se desmonta.

Una familia afectada no se olvida.

Y una tragedia no se puede devolver como saldo de una tarjeta.

Así que la pregunta queda sobre la mesa:

¿Tenemos juegos mecánicos de primer nivel… o estamos pagando precios de espectáculo por un servicio que deja demasiadas preguntas?

Que respondan quienes tienen los documentos, los dictámenes y las inspecciones.

Porque aquí no estamos pidiendo privilegios.

Estamos pidiendo algo mucho más sencillo:

seguridad, transparencia y respeto al consumidor.

Informó Chema Méndez para Objetivo AM, 1370 y La Peligrosa Radio 1370 AM.

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