ASCO EN EL PODER: EL FUNCIONARIO QUE CELEBRA LIKES MIENTRAS UNA FAMILIA ES ENTERRADA
- Redaccion peligrosa

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”Informó Chema Méndez para Objetivo AM 1370 y Peligrosa Radio 1370 AM.Hay cosas en la política que indignan…y hay otras que simplemente provocan asco.Porque una cosa es equivocarse en el servicio público… y otra muy distinta es burlarse, presumir fama y jugar al influencer mientras una familia entera acaba de ser destruida por la violencia.Eso es exactamente lo que ocurrió con Antonio Martínez Velázquez, el coordinador general de comunicación social del gobierno de Tlaxcala.Y sí, hay que decirlo con todas sus letras.**Es un verdadero asco celebrar seguidores cuando hay niños que quedaron huérfanos por un crimen.**Pero antes de seguir, pongamos las cosas en su lugar.Antonio Martínez no es vocero de la gobernadora.No lo es porque nadie lo ha nombrado formalmente como tal.Y esto no es un detalle menor.Un vocero es la persona autorizada para hablar en nombre del gobierno.Cuando habla un vocero, habla el poder.En cambio, el cargo de Martínez Velázquez es coordinador de comunicación social, lo que significa que su trabajo es coordinar la relación con medios y difundir información institucional.Es decir, debería informar, no protagonizar escándalos.Pero parece que el guion se le perdió en el camino.Porque en lugar de actuar con prudencia frente a un caso doloroso —el asesinato del matrimonio poblano Tello Ruiz—, el funcionario decidió presumir algo que retrata perfectamente su estilo.**Los seguidores que ganó en redes sociales gracias a la polémica.**Sí.Mientras una pareja era ejecutada.Mientras tres niños quedaban huérfanos.Mientras dos estados se enredaban en responsabilidades.Alguien en el gobierno estaba contando likes.Y eso, en cualquier país con un mínimo de decencia política, sería motivo de vergüenza pública.Pero aquí no.Aquí el coordinador prefiere jugar al polemista digital.Descalifica notas periodísticas, llama “ficción” a investigaciones, contradice versiones de fiscalías y se comporta como si el gobierno fuera una discusión eterna en redes sociales.Un funcionario que debería tender puentes con los medios… pero que parece disfrutar la confrontación.Y cuando alguien lo critica, entonces aparece la otra cara del personaje.La víctima.El funcionario que acusa ataques personales, que intenta desviar el debate y que evita responder por lo esencial: su falta de sensibilidad frente a una tragedia humana.Porque lo verdaderamente indignante no es el debate político.Lo indignante es la frivolidad.La ligereza con la que algunos funcionarios creen que todo se vale con tal de mantenerse en el reflector.Polémica hoy, trending topic mañana… y candidatura pasado mañana.Porque no es ningún secreto que varios integrantes del gabinete estatal ya andan calentando motores políticos, soñando con diputaciones y cargos de elección.Y para algunos, el camino parece ser muy simple:hacer ruido, provocar, escandalizar.Aunque el costo sea la dignidad de las víctimas.Pero hay una línea que ningún servidor público debería cruzar.La línea entre la crítica política… y la burla frente al dolor ajeno.Cuando esa línea se rompe, el funcionario deja de representar a un gobierno.Y empieza a representar algo mucho peor.El rostro más cínico de la política.Ese donde las tragedias se convierten en combustible para el ego.Ese donde la comunicación pública se transforma en espectáculo.Ese donde algunos personajes se comportan exactamente como lo que hoy retrata esta columna.**Un matachín del poder.**Un personaje que baila frente al reflector, presume seguidores…mientras las víctimas esperan algo que parece escasear en ciertos despachos oficiales.Respeto.Seriedad.Y un poco de vergüenza.



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