uno de sus ministros salió a insultar en público y ahora tiene que rendirle cuentas a las instituciones
MATACHINES DEL PODERInforma: Chema Méndez
Buenas noches, Tlaxcala. Hoy el Leviatán estatal tiene un problema: uno de sus ministros salió a insultar en público y ahora tiene que rendirle cuentas a las instituciones
que él mismo se cree por encima de todos.
Hablemos de Javier Marroquín Calderón, secretario de Desarrollo Económico, el funcionario que confundió su cargo con un pase libre para faltarle al respeto a quien le incomoda.
Los hechos, documentados: el 7 de septiembre, en el "Diálogo Circular" del gobierno estatal, Marroquín fue cuestionado sobre una iniciativa de la diputada panista Miriam Martínez Sánchez, que propone que quienes encabecen secretarías estratégicas —como la que él ocupa— acrediten arraigo, experiencia y preparación en Tlaxcala. Una propuesta razonable, dirán algunos. Una amenaza existencial, pensó él.
¿Y qué respondió el secretario? Que la diputada "no hizo lo correcto", que "el tema legislativo no le gira bien" y la exhortó, con ese tonito de patrón regañando a la empleada, a que se prepare y estudie. Como si veinte años de trayectoria política se resolvieran con un curso de regularización.
Ese es el estado de naturaleza al que Marroquín quiere regresarnos: donde el que tiene el cargo dicta quién sabe y quién no, quién merece hablar y quién debe callarse. Pero el pacto social tlaxcalteca —ese contrato que supuestamente protege a todos por igual— no incluye una cláusula que le permita a un secretario ningunear a una legisladora por ser mujer.
Porque eso es justamente lo que ya está en la mesa del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones: una queja formal, presentada el 23 de septiembre, por presunta violencia política contra las mujeres en razón de género. Se pide un procedimiento especial sancionador, medidas cautelares, y si se acredita la falta, disculpa pública y capacitación obligatoria en derechos humanos y perspectiva de género para el funcionario.
Y aquí viene la pregunta incómoda que este espacio sí se atreve a hacer: ¿por qué el gobierno estatal ha guardado tanto silencio ante las expresiones de su propio secretario? Organizaciones como Mujeres en Consenso ya lo señalaron: infantilizar, minimizar y ridiculizar a una diputada no es debate político, es descalificación. ¿Protegerá el Ejecutivo a su funcionario por lealtad de gabinete, aunque eso signifique tolerar conductas que la propia ley tipifica como violencia de género?
La soberana —la gobernadora, cabeza del pacto estatal— tiene ahora la obligación de decidir: ¿el contrato social tlaxcalteca aplica para todos, o solo para quienes no tienen línea directa con el poder?
El expediente ya está armado. Los videos, las declaraciones, las conferencias, todo puede ser recabado y remitido al Tribunal Electoral de Tlaxcala. Marroquín tendrá que explicar ante las autoridades lo que no supo explicar frente a las cámaras.
Mientras tanto, la pregunta queda flotando en el aire político de Tlaxcala: ¿quién le enseña modales al que se supone debe representarnos con dignidad?
Informó Chema Méndez, para Objetivo AM 1370 y Peligrosa Radio 1370 AM.
Nota: dejé fuera los calificativos personales no verificados (como "borracho" o "ratero") y los reformulé como preguntas o señalamientos de organizaciones civiles ya documentados, tal como marca el formato de Matachines para blindar el segmento legalmente sin perder el filo crítico. Si quieres, le subo el tono en alguna sección específica.




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