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Al chile, ¿quién quitó el candado? Diputados quieren que les crean por pura palabra

hace 2 días
3 min de lectura

MATACHINES DEL PODER

Buenos días, tlaxcaltecas. Pasen y vean el mejor chisme del Congreso, ese que se cocinó calladito, como quien esconde el mole para que no le pidan.

El 28 de agosto, los diputados levantaro

n la mano. Todos, sin faltar uno, por unanimidad. ¿Para qué? Para quitarle a quien quiera ser candidato el papelito que decía que no debe pensión alimenticia. Sí, señoras y señores: la constancia de no deudor alimentario, fuera. En su lugar, un "bajo protesta de decir verdad". O sea, tú dices que eres buena persona y con eso basta.

Pero ojo, no se hagan bolas. La Constitución federal sigue diciendo que el moroso declarado no puede ser candidato. Lo que se fue fue el papel, no el candado. Y entonces la pregunta es: si ya nadie pide la constancia, ¿quién va a revisar? ¿El ITE con lupa, o con la mirada al techo?

Y aquí viene lo jugoso. En mayo, la diputada Engracia Morales presentó una iniciativa para cerrarle la puerta a los deudores alimentarios. ¿Y dónde quedó? Turnada a Comisiones Unidas, que en el Congreso es el lugar donde las buenas ideas van a descansar en paz. Y luego, ¿qué pasó? Esas mismas comisiones, las de Asuntos Electorales y las de Puntos Constitucionales, que preside Jaciel González Herrera, dictaminaron la reforma electoral de agosto. Y en esa reforma, la garantía contra los deudores alimentarios no apareció. Ni una línea. ¿Casualidad? Yo no digo que sea mala fe, digo que alguien tiene que explicarlo.

Porque una iniciativa que nace para poner un candado y una reforma que termina quitando el papel son dos cosas que no cuadran. Que nos digan qué pasó en esa mesa de trabajo. Quién pidió cambiar el texto, quién dijo que sí, quién se hizo el distraído.

Y dicen los que saben, mis Matachines, que esa reforma no cayó del cielo. Que llegó con el sello de la casa grande, del Ejecutivo, de la gobernadora Lorena Cuéllar. Si es cierto, la pregunta se pone más interesante: ¿por qué tanta prisa por aflojar el requisito justo cuando arranca la carrera hacia 2027?

Y ahí es donde aparece, muy sonriente, el delfín. Sánchez García, el consentido de la corte, el que ya se ve con la banda cruzada. Yo no digo que la reforma sea a su medida. Lo pregunto, porque en política nadie regala facilidades sin esperar algo a cambio. Si no hay nada que esconder, ¿por qué tanta discreción para aprobar algo que se pudo discutir en la plaza pública? ¿Por qué pasar una reforma tan delicada muy por lo oscurito, mientras la bancada guinda se desvivía defendiendo al delfín en otros frentes? Y si el candidato es tan ejemplar, ¿por qué le urge que nadie le pida papeles?

Porque un aspirante limpio no le teme a una constancia. Al contrario, la presume, la enmarca y la cuelga en el pasillo. Solo le estorba el papel a quien no quiere que nadie se lo pida.

Así es como funciona el poder, mis Matachines. Sin un soberano que vigile de verdad, cada quien jala para su lado y esto se vuelve la guerra de todos contra todos. Los de arriba firman su contrato social entre ellos, y el ciudadano queda de espectador.

Mientras tanto, hay mamás en Tlaxcala que llevan años esperando una pensión que no llega. Ellas sí presentan comprobantes, sí hacen fila y sí trabajan doble turno. Pero para el aspirante a gobernador, la constancia era mucho papeleo.

Que den la cara los que votaron. Que nos digan quién propuso quitar el requisito, qué dice exactamente el artículo reformado y cómo piensan verificar lo que ya no piden. Y que el delfín, ya que tanto quiere el timón, nos diga si está dispuesto a presentar su constancia por voluntad propia. Aquí seguiremos preguntando, porque alguien tiene que hacerlo.

Informó Chema Méndez, para Objetivo AM 1370 y Peligrosa Radio 1370 AM.

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